¿Son útiles el limón y las fresas para combatir el cáncer?

Fitonutrientes procedentes del limón o las fresas pueden ser de mucha utilidad ya no solo como sustancias quimiopreventivas, sino como parte de la estrategia integral antitumoral.

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Hace ya algún tiempo en el programa de “La Mañana de la 1” de Televisión Española, su entonces presentadora Mariló Montero comentó que “el aroma de limón puede prevenir el cáncer”. Es por todos ampliamente conocido que este comentario provocó un aluvión de críticas por parte de distintos colectivos, entre ellos, la principal organización médica de nuestro país. De hecho, esta presión mediática trajo consigo que la misma cadena emitiera la siguiente nota aclaratoria: “Saber Vivir no puede ni debe aconsejar la práctica de la aromaterapia como vía para la prevención del cáncer, ni de cualquier otra técnica o terapia que no esté avalada por las organizaciones médicas del ámbito de la oncología en nuestro país”

Fuente: elide

Fuente: ideal.es

La misma presentadora, tras la controversia causada, quiso rectificar y aclarar su comentario explicando que se extrajo un titular de un simple comentario que no pretendía otra cosa que dar paso a una investigación científica. Efectivamente, la buena de Mariló, realmente hacía referencia a una investigación de la Universidad de Ruhr-Bochum, en Alemania, por la cual se demostraba precisamente cómo los terpenos, unos fitonutrientes procedentes en este caso del limón, tenían la capacidad de inhibir el crecimiento de distintas células cancerígenas.

d-limoneno-624x330Aspectos puramente técnicos nos llevan a afirmar que determinadas sustancias procedentes de las plantas superiores que hoy conocemos con el nombre de fitonutrientes son motivo de una extensa investigación como agentes preventivos de distintas enfermedades, entre ellas el cáncer, tras ser capaces de bloquear la iniciación del proceso de carcinogénesis. Además de las antocianidinas, catequinas, los ácidos gálicos y las isoflavonas, son los terpenos y, concretamente, los limonoides y carotenoides, los mejor estudiados en cuanto a su posible actividad antitumoral. Lo son a través de una variedad de mecanismos, como la inhibición de la proliferación de células malignas al disminuir la actividad de determinadas proteínas oncogénicas. De ahí el objeto de la investigación y la posterior polémica creada.

fresas2-501x282Viene esto a cuento ya que “conocido el hecho científico” que el consumo diario de 500 gramos de fresas (entre 10 y 15 unidades) ofrece beneficios antioxidantes, antiinflamatorios y reduce los niveles de colesterol en sangre, otro estudio muy reciente amplia estas propiedades.  Una investigación publicada en Scientific Reports  acaba de poner de manifiesto que un extracto de fresa, rico en compuestos fenólicos (fitonutrientes), inhibe la proliferación celular en modelos in vitro e in vivo de cáncer de mama, al disminuir la expresión de varios genes implicados en procesos de invasión y metástasis. Según sus autores, (cito textualmente): “Ofrece resultados esperanzadores sobre los efectos positivos que también podría tener este fruto para prevenir o tratar el cáncer de mama”.

Por lo tanto, quiero dejar muy claro que los datos de este y otros trabajos en los que se usan modelos animales, no se pueden extrapolar a los humanos y que se deben complementar con estudios clínicos y epidemiológicos para comprobar si en las personas se producen los mismos efectos positivos observados en ratones. Pero también quiero dejar muy claro que está científicamente demostrado que los aceites esenciales procedentes de las plantas aromáticas tienen determinadas propiedades terapéuticas y conforman la base farmacológica de la “aromaterapia científica”. Espero que ninguno de los colectivos que tanto se alarmaron con el limón, hagan lo propio con el consumo de fresas.

Me gustaría concluir lo siguiente:

  • Insisto en que lejos de decir a las personas afectadas que pueden comer lo que se les antoje, la necesidad de establecer unas pautas nutricionales adecuadas que pasan por la incorporación de más vegetales frescos, precisamente, fuente de estos fitonutrientes.
  • Es evidente que estas sustancias no son una alternativa a terapias como la quimioterapia, ni que por sí mismos tengan la capacidad única de curar el cáncer. Sin embargo, no estaría nada mal que este tipo de investigaciones científicas, lejos de desprestigiar la procedencia natural de las sustancias empleadas, fuese la espoleta que nos llevase a investigar mucho más al respecto. Tendríamos la ocasión de comprobar que, algunas de estas sustancias, a dosis suprafisiológicas tienen la capacidad de inhibir ciertas rutas metabólicas que conducen al proceso de carcinogenésis y, por tanto, “se puede plantear” implementar su uso como COADYUVANTES a las terapias antineoplásicas convencionales y, por supuesto, como agentes quimiopreventivos.
  • ¡! Claro, salvando el escollo de que este tipo de sustancias no son patentables y a alguien esto no le pueda interesar ¡!

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