Medicina personalizada: ¡un espejismo!

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Me pasó la primera vez y aún me sigue ocurriendo. Cuando leo en algún artículo el término “medicina personalizada” aplicado al tratamiento del cáncer, me da a entender que se va a centrar, como su nombre indica, en la “persona”. ¡Desilusión!, se trata de un espejismo. Dando por hecho que es un adelanto conceptual en el tratamiento de esta dura enfermedad, dista mucho de lo que su propio nombre parece indicar, es decir, centrado en la “persona”; sería más acertado denominarla “medicina genética o molecular”. Fruto de la caracterización del genoma humano, la “medicina personalizada” se centra en el estudio de los fármacos en función del fondo genético. Así, en el tratamiento del cáncer, la “novedad” radica en que, por ejemplo, dos mujeres afectas de un cáncer de mama, recibirán distinto tratamiento en función de los distintos genes alterados, etc. Mi desilusión viene a cuento a que con el término “medicina personalizada” se debería hacer referencia, como su nombre indica, a la persona y el ser humano es multidimensional. Así, cualquier medicina que tenga la intención de personalizar sus tratamientos, nunca puede olvidar centrarse en todas sus dimensiones. El focalizar genética o molecularmente, es incidir en una sola dimensión, la física. ¿Qué ocurre con las otras? En el ejemplo anterior, la mujer con cáncer de pecho, ¿cómo se nutre?, ¿cómo piensa?, ¿ha resuelto sus conflictos?,… En fin… ¡un espejismo!