¿Qué es la Medicina Integrativa?

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La medicina científica, alopática o medicina moderna, se presenta como un método de aproximación a la enfermedad que apuesta por la unidimensionalidad del ser humano, por contemplarlo como un organismo vivo puramente biológico, en el que su perfecto estado de salud ha de discurrir dentro de unos parámetros orgánicos dentro de la normalidad. A la vez que este modelo racional y mecanicista se expansiona universalmente y consigue una posición predominante, pasan al ostracismo todas aquellas terapias que históricamente habían coexistido en perfecta armonía como modo de vida por parte de la sociedad. Éstas, lamentablemente, son excluidas de la medicina ortodoxa por no ser consideradas científicas, sino al contrario, irracionales y asociadas a la superchería. Sin embargo, en línea con los continuos cambios que está experimentando nuestra sociedad, también en medicina irrumpen otros modelos, en muchos casos milenarios, como una expresión más del proceso de individualización de la sociedad, denominada por los sociólogos posmoderna. Todo ello favorece el auge de las terapias no contempladas como oficiales.

Con el término Medicina alternativa se designan diversos procedimientos o prácticas que no pertenecen a la medicina convencional y cuya efectividad no ha sido probada generalmente de forma consistente. Este concepto es confuso y, a mi juicio, poco acertado. Más afortunado, sin embargo, es el que da el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM), dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que define la medicina complementaria y alternativa como «un conjunto de sistemas, prácticas y productos médicos de atención de la salud que no se consideran actualmente parte de la medicina convencional». Su fundamento se encuentra en los conocimientos, competencias y prácticas que reposan, racionalmente o no, en las teorías, las creencias y las experiencias procedentes de distintas culturas, especialmente las orientales, mientras que en los países de nuestro entorno se sustentan sobre todo en la medicina natural.

Sin embargo, en la actualidad ha emergido con gran fuerza un nuevo modelo denominado Medicina Integrativa. Esta medicina tiene su origen en Estados Unidos, en la década de 1990, debido a la gran cantidad de personas que acudían a las terapias no convencionales. Este hecho despertó el interés de las autoridades sanitarias del país, de forma que el Congreso, a través de los Institutos Nacionales de Salud, creó un presupuesto para el Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM), con la misión de identificar, investigar y validar los tratamientos, las modalidades diagnósticas y preventivas, las disciplinas y los sistemas de las medicinas alternativas y complementarias. Ello proporcionaría información sanitaria fiable para el público y la comunidad científica, acerca de su inocuidad y eficacia.

La NCCAM divide estas medicinas en cinco dominios principales:

  1. Sistemas médicos alternativos como la medicina tradicional oriental y la homeopatía.
  2. Métodos cuerpo-mente, incluyendo la meditación, las técnicas visuales y la relajación.
  3. Tratamientos biológicos como la fitoterapia o aquellos que emplean elevadas dosis de vitaminas y minerales.
  4. Métodos manipulativos y orientados al cuerpo, como la quiropraxia, manipulación, yoga, masaje, etc.
  5. Terapias de tipo energético, que incluyen el Qi-Gong y otras terapias.

La misma NCCAM, define la Medicina integrativa como la combinación de las terapias convencionales con las complementarias y alternativas, para las cuales existen datos científicos, de alta calidad, acerca de su inocuidad y eficacia. Se basa fundamentalmente en tres conceptos básicos, los conceptos de salud, las dimensiones del ser humano, así como la relación «societaria» médico-paciente:

 La salud no es sólo no estar enfermo                                                                                

La Medicina integrativa es un modelo orientado a la restitución de la salud. Esta concepción implica que mantener ese equilibrio requiere de una serie de factores ambientales, biológicos, emocionales, socioeconómicos, asistenciales…, que se aúnen para sostenerlo.

Curar no es sanar. Solemos confundir dos conceptos —curación y sanación— que, aunque similares, son distintos. La curación alude a hacer algo para resolver un problema en la dimensión orgánica. Sin embargo, sanar es otra cosa, es devolverla al estado de salud.  Sanar es «estar bien».

  1. El ser humano: cuerpo, mente y espíritu

Por otra parte, los postulados de la Medicina Integrativa también contemplan definir adecuadamente qué es el ser humano. Estoy enormemente convencido de que somos una unidad bio-psico-social y energética, única e irrepetible, ya que a las personas no sólo nos influyen un elevado número de características biológicas, sino también psicológicas, sociales y espirituales. Me refiero a la espiritualidad en el sentido de la palabra: espíritu, como nuestra parte del ser que no es materia. Se refiere a experiencias y sentimientos internos, a la relación con algo o alguien que los trasciende. Esta parte trascendental puede adquirir una diversidad de formas a las cuales se le asigna un inmenso poder. Desarrollarla conlleva un trabajo y exige una práctica cotidiana, una disciplina.

  1. Confianza y apoyo: la relación médico-paciente

La información de los médicos suele estar centrada en la evolución de la enfermedad y del tratamiento. Para la Medicina Integrativa, la relación médico-paciente precisa ir más allá del intercambio de información técnica y apostar también por aspectos tan importantes como la comprensión y la empatía. Esta medicina apuesta, además, por un papel proactivo del paciente, muy diferente del papel pasivo que adopta en otro tipo de medicinas. Al paciente se le debe ayudar a incrementar su resiliencia, su empoderamiento, para que sea capaz de hacer frente a la situación. Al fin y al cabo, es el paciente el que sufre su patología.

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Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O) y en la actualidad desenvuelve su labor profesional en el sector privado. Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.