Harvard elimina la leche: Mi opinión es…

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Recuerdo perfectamente como en una conferencia pública sobre osteoporosis que impartí a finales de los años noventa en un pueblo de la provincia de Valencia sobre la no conveniencia de ingerir lácteos, el tema causó un gran estupor y fue motivo de una importante polémica.

Veinte años después, una noticia publicada recientemente, ha causado un gran revuelo en las redes sociales. El hecho que la prestigiosa Escuela de Harvard de Salud Pública ha decidido eliminar la leche de su guía de alimentación saludable (Healthy Eating Plate), es motivo suficiente de reiterar un aspecto que algunos profesionales sostenemos desde hace muchos años.

En mi libro “Cáncer, un enfoque bio-lógico”, argumento ampliamente las consideraciones que bajo mi punto de vista desaconsejan los lácteos procedentes de la vaca, especialmente en las personas con patología tumoral. Plasmo aquí un breve resumen de ellos:

  1. Recurro a consideraciones biológicas: los cachorros mamíferos  sólo toman la leche procedente de su misma especie, ya que la leche de cada especie animal contiene un equilibrio en nutrientes específico para el desarrollo de esta. La humana es la única que sigue lactando después del destete y además de otra especie diferente.
  2. Si recurrimos a consideraciones históricas, no es cierto que consumamos leche de vaca desde siempre. Esta se incorpora a la dieta humana a partir del siglo XVIII. Antes de este período se buscaban nodrizas. Cuando una madre no podía amamantar a su hijo y si esto no era posible, se tomaba leche de cabra. La leche de vaca se convirtió en un alimento preponderante en la década de los 50-60 del pasado siglo.
  3. Como bioquímico considero que el sistema digestivo de cada especie está adaptado a unas condiciones determinadas. Por ejemplo, un ternero pesa al nacer 40 kg,  200 kg al cabo de dos años y una vez adulto puede llegar a pesar alrededor de 400 kg. La leche que los alimenta tendrá unos nutrientes específicos para que estos pronósticos se puedan cumplir. La leche humana biológicamente debe alimentar a un bebe, es muy digerible para este y tiene una determinada proporción proteica (caseína), lipídica y de contenido en hidratos (lactosa), que irá variando desde el nacimiento (calostro) y a lo largo de las distintas etapas del crecimiento, pero en cualquier caso será muy diferente a la de la leche de vaca.
  4. Siguiendo con consideraciones bioquímicas, para la hidrólisis de los hidratos de carbono, en este caso de la lactosa contenida en la leche, tenemos la enzima denominada lactasa, que desdobla la lactosa en glucosa y galactosa. Esta enzima se segrega en el organismo desde su nacimiento hasta aproximadamente los dos o tres años de edad para posteriormente ir disminuyendo, al ir creciendo el bebé y alimentándose de alimentos propios de su especie. Por este motivo mucha gente es intolerante a la leche de vaca al carecer de esta enzima.
  5. Gran parte de la producción industrial de leche en Estados Unidos, México y otros países latinoamericanos utiliza una hormona de crecimiento bovino llamada rBGH, que permite producir hasta el doble de leche; por cierto, propiedad de una importante y polémica empresa conocida por su relación con los alimentos transgénicos. Se la relaciona con hasta 16 patologías, fundamentalmente mastitis, por lo que se hace necesario medicalizar a las vacas con antibióticos, que pasan a la leche y que, indirectamente, ingeriremos nosotros. Por otra parte, al ingerir la leche que contiene este factor de crecimiento, provoca la elevación sanguínea de otras hormonas, como la IGF-1, una mala compañera de viaje especialmente para personas que padecen un tumor ya que se la relaciona con cáncer de mama, próstata y colon.

No obstante, siempre matizo que sería una irresponsabilidad suprimir los lácteos y no reincorporar sustitutos que aporten tanto la proteína como el mineral calcio, fundamentalmente en la mujer pre y postmenopausica en las cantidades diarias recomendadas. Una posible sustituta de la leche de vaca es la leche de cabra, considerada en la actualidad como un alimento funcional. Se ha comprobado que esta, contiene muchos nutrientes que la hacen comparable a la leche materna. Además, presenta más oligosacáridos (sustancias prebióticas, que ayudan al desarrollo de la flora probiótica), de composición parecida a los de la leche materna.

Además de la leche de cabra, históricamente más antigua y mucho más digerible que la de vaca, hay otras muchas alternativas, especialmente en forma vegetal. Pero no olvidemos que hay otros alimentos que nos permiten obtener las concentraciones diarias de calcio recomendadas (es importante fijarse en este dato). Los supermercados y grandes superficies han incorporado recientemente la soja, si bien es más difícil de encontrar en estos establecimientos otras bebidas vegetales, al menos en tanta variedad. Sin embargo, en las herbodietéticas se pueden encontrar todas estas alternativas, sin excepción. Las leches vegetales sustituyen a la leche de vaca y sus ventajas estriban en el hecho de no contener ni lactosa, ni colesterol, ni proteína animal. Por tanto, sus componentes son fáciles de asimilar y la presencia de grasa poliinsaturada reporta beneficios tanto para la salud cardiovascular como también para el cáncer.

No olvidemos también que estas bebidas también son elegidas por aquellas personas que padecen problemas digestivos. El estreñimiento, diarrea, colon irritable y otras son algunas de las enfermedades más beneficiadas al cambiar la leche de vaca por la vegetal. Entre las leches de origen vegetal podemos encontrar la leche de soja, de arroz, de frutos secos (almendras, avellanas, castañas, nueces…), de cereales (trigo, avena…), así como sus derivados: tofu, yogur, etc. Se trata de elegir la que más nos guste o la más apropiada para nuestras necesidades.

Ah, y por supuesto… la leche procedente de un tubérculo muy especial: la chufa, procedente de mi querida tierra de juventud, Alboraia.

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Licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Inició su carrera profesional como Analista en el Instituto Valenciano de Oncología (I.V.O) y en la actualidad desenvuelve su labor profesional en el sector privado. Con un carácter eminentemente investigador, prácticamente toda su trayectoria profesional y personal la ha focalizado en profundizar en el estudio de aquellos modelos integradores que por unir lo mejor de la medicina convencional a las terapias complementarias de probada eficacia científica, pudiera beneficiar a personas afectadas de cáncer.