Epigenética: “los factores ambientales modifican los genes”

0
410

Artículo publicado en la revista MI HERBOLARIO:
¿Cómo entró en contacto con el mundo de la investigación?

Mis inicios profesionales fueron en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), centro a la vanguardia en el tratamiento del cáncer. Como Biólogo Analista determinaba marcadores tumorales y hormonas. Además dentro de la labor investigadora realizábamos estudios tales como la utilidad del PSA en el “screening” de pacientes con patología urinaria o los marcadores más adecuados en diversas localizaciones tumorales.
Posteriormente me centré en el propóleo como potencial sustancia antitumoral. Fui el primer autor en publicar una revisión bibliográfica sobre esta sustancia en la ya desaparecida revista “Natura Medicatrix” en el año 2000. De esta revisión me interesó especialmente la probable acción radioprotectora de este derivado de la colmena y, por ello, promoví una línea de investigación mediante un convenio de colaboración entre mi empresa y el Servicio de Protección Radiológica del Hospital Universitario la Fe de Valencia. Todo ello derivo en la lectura de una tesis doctoral y una serie de artículos científicos en revistas de impacto a cargo de la investigadora principal, Alegría Montoro, en la que se demostraba la acción radioprotectora del propóleo, de las que también soy coautor.
Sin embargo, no soy un investigador de bata blanca, sino me podría definir como un científico autodidacta con una mirada inquisitiva especialmente en el campo de la oncología, en la que continuamente me planteo preguntas que intento responder desde todos los ángulos, sin rechazar ninguna hipótesis ni sesgo.

2.- ¿Cuáles son sus principales especialidades (Aromaterapia, Fitoterapia…? Cuéntenos cómo es un día de trabajo para usted.

Preferentemente la fitoterapia. Recientemente he sido el autor de un capítulo denominado “Fitoterapia en Otorrinolaringología” que forma parte de un tratado médico en el que han participado como coautores dos médicos de reconocidísimo prestigio en esa especialidad.
En relación a la aromaterapia, mi empresa, Dietéticos Intersa fue la primera en introducir en nuestro país el concepto de Aromaterapia Científica. Durante más de diez años he impartido multitud de cursos y conferencias sobre los estándares de calidad así como sobre la química del aceite esencial y he tenido la suerte de conocer y colaborar con los mejores aromaterapéutas a nivel nacional.
Mi labor diaria profesional está encaminada a coordinar distintos proyectos en mi empresa, entre ellos la práctica docente y la implantación de una red de visita médica.

3.- A pesar de esa incesante actividad, ha tenido tiempo para escribir “Cáncer un enfoque Bio Lógico” ¿qué le motivó a escribirlo y con qué objetivo?

Por circunstancias personales siempre he estado muy en contacto con el ámbito hospitalario, en concreto, con la oncología. Desde mi infancia, el observar a los pacientes afectados de cáncer esperar en los pasillos a ser visitados me generaba mucha inquietud. Los hospitales siempre me han incitado a pensar por ser grandes generadores de reflexión. Posteriormente a mi madre le diagnosticaron un cáncer de pecho, precisamente en un momento en el que abandonaba mi labor como analista y me adentraba en las medicinas mal llamadas alternativas. Este hecho me llevó a indagar y a estudiar durante aproximadamente dieciocho años como científico autodidacta la búsqueda de cualquier terapia y/o principio activo de procedencia vegetal que pudiera beneficiar, en principio, a mi madre. Posteriormente recopilé todos los datos que he ido acumulando durante tantos años y los he reflejado en este libro, con el propósito de ayudar a cualquier persona afectada por esta dura enfermedad.

4.- En su libro habla de la Oncología Integrativa, ¿podría definir este concepto?

En primer lugar en una patología tan sumamente delicada como esta me gustaría matizar que la oncología integral no rechaza los tratamientos convencionales ni acepta los tratamientos alternativos de forma indiscriminada. Partiendo de esta premisa, la oncología integrativa o integral se podría definir como un abordaje de conjunto de la asistencia oncológica, basado en la evidencia, es decir, en pruebas científicas, que tiene en cuenta todos los niveles del ser y de la experiencia de enfermos, familiares y personal sanitario. Representa el siguiente paso en la evolución de la asistencia oncológica, en el sentido de que supera las limitaciones del sistema actual sin perder sus características satisfactorias.
Comprende el uso de instrumentos basados en la evidencia que se traduce en resultados definibles en los campos de la asistencia preventiva, de apoyo y antineoplásica, instrumentos que tienen su origen en la medicina convencional occidental y en las tradiciones de la medicina alternativa y complementaria cuya seguridad y eficacia estén basadas en evidencia científica fiable y revalorizando el rol terapéutico del contacto humano. Parte de la premisa conceptual del ser humano como multidimensional. Precisamente estas dimensiones son las que entran en juego cuando se trata de dirimir una confrontación vital importante como cuando se padece una enfermedad tan grave como el cáncer.

5.- También señala que el cuerpo está diseñado para vivir en un entorno muy diferente al actual, puesto que la comida y el ambiente está contaminado, entonces ¿cree que resulta posible luchar contra las enfermedades derivadas por este motivo y obtener un resultado positivo?

Recientemente, este mes de marzo, la prestigiosa revista Sciencie publicó una investigación que revelaba que las moscas de la fruta macho recurrían al alcohol después de ser rechazadas por hembras atractivas. Estos resultados parecen indicar que los elementos de recompensa del cerebro han cambiado muy poco a lo largo de millones de años. Mi punto de vista, muy en sintonía con los científicos evolucionistas, es que los organismos han sido diseñados durante millones de años para unas condiciones ancestrales determinadas. Por este motivo, no creo que hayan tenido tiempo de adaptarse a circunstancias tan distintas como las actuales, especialmente en los últimos cien años, en las que ingerimos alimentos muy alejados de los que inicialmente se ingerían en las llanuras de África y vivimos en condiciones ambientales muy contaminadas. Por tanto, creo que existe una incompatibilidad adaptativa entre el diseño inicial y nuestro entorno actual que en gran medida nos conducen a la enfermedad. Evidentemente debemos tomar conciencia de este hecho y actuar en consecuencia.

6.- ¿Hasta qué punto los accidentes nucleares como el de Fukushima contribuyen a la aparición de enfermedades graves, tanto en personas que viven carca como lejos del lugar?

A mi juicio, estos son temas muy delicados y de mucha repercusión social como para opinar sobre ellos sin datos científicos. Al respecto, me tengo que referir al último informe elaborado por un grupo internacional de 30 expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que analizaron las dosis de radiación encontradas en las personas que habitaban en la localidad de Fukushima (a más de 20 kilómetros de la central), el resto de japoneses, los residentes de países vecinos y representantes del resto del mundo. La conclusión del informe es que ninguno de estos grupos cuenta con niveles de radiación superiores a los límites peligrosos para la salud, establecidos por la Comisión Internacional de la Protección a la Radiación (ICRP). La ICRP recomienda niveles de radiación por debajo de la banda 20-100 mSv (milisieverts) y los mayores niveles de radiación se encontraron en habitantes de dos de las localidades de la prefectura de Fukushima pero se limitaron a una banda de 10-50 mSv.
Los expertos hicieron las mediciones en base a la información pública proporcionada por el Gobierno de Japón e hicieron su evaluación teniendo en cuenta: la exposición externa de las personas a los radionúclidos presentes en el suelo o a los que contenía la nube radiactiva; a la posible inhalación de los radionúclidos, o su ingestión a través del agua o de la comida.
El estudio también analizó los niveles de radiación encontrados en las tiroides de las personas evaluadas y obtuvo conclusiones similares.
Mientras que no haya otro informe que lo contradiga, debo de hacer caso al mismo, salvo que otros datos de contrastada fiabilidad afirmen lo contrario.

7.- Siguiendo los preceptos de su libro, en el que señala la idoneidad de complementar los tratamientos alopáticos con los naturales ¿cree posible que todo enfermo pueda mejorar?

Aprovecho la pregunta que me formula sobre la “idoneidad de complementar” para realizar una serie de matices sobre la terminología que, a mi juicio, resulta más acertada. El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM), dependiente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, define la medicina complementaria y alternativa como: “Un conjunto de sistemas, prácticas y productos médicos de atención de la salud, que no se consideran actualmente parte de la medicina convencional”. De acuerdo con el NCCAM, de lo anterior surgió el concepto de medicina integrativa, que combina las terapias formales con las complementarias y alternativas, para las cuales existen datos científicos, de alta calidad, acerca de su inocuidad y eficacia.
Soy un ferviente defensor de integrar y estoy absolutamente convencido de que cualquier enfermo puede mejorar mediante esta estrategia. Otra cuestión es la crítica que desde la medicina convencional se hace, aduciendo la falta de ensayos clínicos aleatorios, controlados y doble ciego en la investigación ligada a este tipo de enfoque terapéutico. Sin embargo, el método científico siempre va a estar abierto a cierta duda razonada y a nuevos planteamientos que surgen de los avances científicos en las diferentes ramas de la ciencia y, buena prueba de ello es la física cuántica. El conocimiento extraído del empirismo sigue siendo la base de la investigación científica y debe inexcusablemente inducir a extraer conclusiones acertadas sin prejuicios preestablecidos. Debemos recordar que la ausencia de prueba no es lo mismo que la ausencia de hechos, sólo demuestra la falta de investigación adecuada. Si no hay financiación por parte de empresas farmacéuticas o por los sistemas de salud para llevar a cabo los ensayos necesarios destinados a probar este tipo de tratamientos flaco favor se hace para que sean debidamente contemplados.

8.- Cada persona es un mundo, pero a las enfermedades se le atribuyen 3 causas principales: genética, psicología y alimentación o hábitos de vida. ¿Cómo distribuiría usted estas causas en porcentajes?

El ser humano es una unidad funcional, por eso, el dualismo cartesiano que originó la división mente cuerpo para el estudio y entendimiento del ser humano queda obsoleto en la era de la comunicación en la que nos encontramos. Como sabiamente diría mi gran amigo, el biólogo y psicólogo cubano Gerardo Guasch, es una unidad bio-psico-social y energética, única e irrepetible. En ella influyen no solamente un elevado número de características biológicas, sino también psicológicas, sociales y esenciales.
Por otra parte, hace referencia a la genética. La visión de la herencia biológica a través de nuestro código genético, el ADN, se ha ido completando a medida que adquirimos conocimiento. Sabemos que en el ser humano hay una constante interacción, en ambos sentidos, entre los genes y el ambiente: los últimos actúan sobre los primeros e influyen sobre su funcionamiento. De su estudio y análisis se ocupa la epigenética (“sobre” o “además” de la genética). Así, en el caso del cáncer, los genes y las mutaciones son sólo parte de la historia de esta dura enfermedad, la otra parte es lo que llamamos cambios epigenéticos. Los procesos epigenéticos son los factores que hacen de intermediarios entre el medio ambiente de un organismo y su herencia genética. Aquí es donde radica la gran importancia de cómo la alimentación o los hábitos de vida están relacionados con la genética.
En relación al porcentaje de “culpa dimensional”, como bien dice cada persona es un mundo, es un ser integral que se desenvuelve dentro de un ambiente, en el que esta unidad funcional mente-cuerpo se sustenta en una compleja red de interacciones psiconeuroinmunoendócrinas donde la estructura mental, el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico se constituyen en un supersistema psicobiológico de administración orgánica, totalmente interrelacionados. De este modo, cualquier persona es una totalidad dimensional imposible de separar, perfectamente ordenada y de carácter jerárquico en la que probablemente predomine la dimensión esencial, donde la influencia de una dimensión resonará en el resto y conjuntamente influirán en el proceso salud-enfermedad. Hay ocasiones que predomina con mayor intensidad la dimensión orgánica y en otras ocasiones es el conflicto emocional.
Por ponerle un ejemplo, una mujer con mutación en el gen BRCA tendrá una predisposición genética al cáncer de mama, donde puede que desarrolle o no este tumor a lo largo de su vida. Si esta mujer lleva un estilo de vida saludable y genera una emocionalidad adecuada, probablemente minimice el riesgo de desarrollar el cáncer en su glándula mamaria. Ahora imagínese que es lo que le podría ocurrir a esta misma mujer que presenta un conflicto emocional traumático que por vivirlo en soledad no lo gestiona adecuadamente y que además presenta un grado de autointoxicación importante debido a un incorrecto estilo de vida. Metafóricamente, las armas están cargadas (genes), solo se tiene que activar la espoleta (hábitos de vida inadecuados).

9.- Háblenos de sus próximos proyectos

Ahora quiero saborear el libro e intentar dar el mayor soporte científico en muchos de los temas tratados. Por otra parte, una de mis ilusiones sería iniciar o colaborar en la formación de la Asociación de Oncología Integrativa en nuestro país.

Este es el link a la revista MI HERBOLARIO: